Posteado por: cosasdesexo en: Octubre 20, 2008
Un fantasma recorre los cerebros de las mujeres: “el amante perfecto, el que con intuición infalible y refinadas técnicas sexuales siempre sabe cómo dar a la mujer el máximo placer en la cama”.
Con frecuencia, las que padecen falta de sensibilidad sexual y dificultad o imposibilidad para alcanzar el orgasmo, lo atribuyen a la desgraciada circunstancia de no haber encontrado todavía a ese Superman.
Sin embargo, la insatisfacción sexual de la mujer no es siempre culpa de la otra persona.
El sexólogo habla en estos casos de “disfunción orgásmica” y cita toda una seria de posibles causas. Entre las que figuran: falta de atractivo sexual de la otra persona, escaso afecto, poca atención a las necesidades del otro, desconocimiento de técnicas y de posturas. A menudo intervienen los factores psíquicos, conflictos latentes, incluso vivencias infantiles mal asimiladas. También hay que atender a otras causas somáticas como trastornos nerviosos u hormonales, o si la desgana es secundaria al abuso del alcohol, de los fármacos o de las drogas. Por último, también es posible que la atención demasiado pendiente del orgasmo, la voluntad de forzar la cosa, hayan creado un estado de tensión que impida el necesario abandono. Aunque no se localice ninguna de estas causas, no hay que desesperar. La aptitud para el orgasmo se entrena, y da resultado. Se trata sobre todo de aprender a dominar la musculatura de la parte baja de la pelvis y el perineo. En efecto, las mujeres con disfunción orgásmica no logran contraer con firmeza los músculos que rodean la vagina, lo que puede ser debido a debilidad orgánica, o secuela de un parto, o consecuencia de inhibiciones inconscientes.
Lo más notable es que muchas mujeres incapaces de lograr el orgasmo en la unión sexual lo consiguen sin dificultad cuando se satisfacen a sí mismas incluso sin la ayuda de diferentes vibradores que pueden conseguirse en sexshops online. Si hablasen con la pareja de lo que les agrada especialmente, o se avinieran a “hacer prácticas” juntos, tendrían excelentes posibilidades de llegar a superar el problema.
Notas extraidas del libro “Sexualidad sin tabúes” de Jürgen Brater